LIBÉRATE DEL MIEDO A EQUIVOCARTE (PARTE 2)

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En las sesiones con mis clientes siempre trabajo tres aspectos importantes: emociones, creencias y valores.

Las emociones son las que nos mueven a la acción y son las más evidentes para cualquier persona porque estamos constantemente sintiendo emociones.

Las creencias si son limitantes nos frenan a emprender la acción y/o nos impiden alcanzar la meta.

Los valores porque son principios que nos dan identidad, reflejan nuestros intereses y convicciones más importantes, nos permiten orientar nuestros comportamientos, creencias, pensamientos y decisiones. Son fuente de satisfacción y plenitud.

Cuando se trata de miedo autoaplicado, generalmente confluyen estos tres aspectos y funciona de la siguiente manera. Lo explico con un ejemplo:

Supongamos que no estoy satisfech@ con el trabajo que tengo y eso hace que no esté asumiendo mis responsabilidades como yo creo que debo hacerlo (conflicto de valor). Esto, en sí, ya me genera cierta insatisfacción, apatía, tristeza…(emoción que invita a la acción). Imagino un cambio de trabajo y mi mente empieza a generar recursos: puedo empezar a echar curriculums, apuntarme en alguna web de búsqueda de trabajo, hablar con algún amigo, buscar formación complementaria….. Al poco tiempo empezamos a generar pensamientos negativos (creencias limitantes) del tipo: Y si estoy peor que aquí; cómo se me ocurre plantearme esto teniendo que mantener a mi familia, pagar una hipoteca, el coche; ¿qué van a pensar de mí en casa? que estoy loc@ o ufffff perder la antigüedad en la empresa, un empleo seguro y un sueldo fijo….Seguro que tenéis muchos ejemplos más de pensamientos (creencias) de este tipo.

Claro que por otro lado también recordamos a alguien de nuestro entorno que tuvo la valentía de hacerlo y le salió bien y además se le ve tan, tan feliz…pero claro, seguro que yo con la mala suerte que tengo me estrello y si me estrello…Dios!! horror!!….a mi mente no paran de acudir imágenes horribles, me veo viviendo en la calle, perdiendo todas las cosas que tengo y repudiad@ por mi familia. Mejor reprimo mi insatisfacción laboral y virgencita, virgencita que me quede como estoy. Y así, en un intento de que la felicidad nos inunde, intentamos seguir viviendo imaginando que somos felices, que nada nos falta y creemos que dándole al off de nuestra voz interior todo marchará bien… Pero no, ahí sigue la vocecita de la que estoy segur@ haber pulsado el botón mental de apagado….y empezamos a sentir ansiedad, angustia, ahogo, bloqueo.

Qué bonito es el miedo autoaplicado!! Es el mejor compañero de viaje para cualquier persona con inquietudes. Cada un@ que cambie el ejemplo llevándolo al terreno que le afecte: pareja, estudios, ocio, amigos…y ahora que levante la mano quien no haya tenido este “juego interior”.

Lo que os propongo en este post es ser valientes y enfrentaros a la emoción como primer paso. Si no conozco de dónde viene y qué la genera, difícilmente voy a poder cambiarla. Desde luego que no os quepa duda de que no trato de animar a nadie a hacer locuras. Mi invitación es a la reflexión, a la consciencia, al autoconocimiento para poder elegir con pleno convencimiento si me quedo o quiero un cambio. Y desde luego entre el me quedo o me voy hay toda una escala de grises nada despreciable que puede suponer una solución con la que sentirme plen@ y satisfech@.

Este es el trecho en el que yo acompaño a mis clientes, aportando luz a sus dudas, a los terrenos inexplorados de su mente, a que consigan alinear metas con valores, creencias y emociones y encuentren el cómo hasta llegar donde desean.

Aquí os dejo un regalo. Os invito a que toméis cada una de estas preguntas como una luz que pueda clarificar que es lo que viene a contaros esta emoción que sentís ahora. Es el primer paso hacia la libertad.

¿Para qué está aquí esta emoción?

¿Qué propósito tiene en este momento de mi vida?

¿Qué te pasa cuando actúas de esta manera?

¿Qué sientes/piensas/haces?, Y ¿Qué te dice esto?

Esta emoción ¿Te cuida o protege de algo? ¿Te avisa o alerta de algo?

Otros enlaces relacionados:

¿ME PERMITO COMETER ERRORES?

 LIBÉRATE DEL MIEDO A EQUIVOCARTE (PARTE 1)