EL COACHING EN LA POESÍA

martha_medeiros_5+(1) Martha Medeiros (Escritora)

Hoy mi amiga Olga Rodríguez, psicóloga, coach y rehabilitadora de drogodependientes, compartió conmigo un hermoso poema que al parecer se le ha atribuído erróneamente durante mucho tiempo a mi admirado Pablo Neruda.

El poema es de la escritora brasileña Martha Medeiros a quien acabo de descubrir. El poema está escrito en 1961, época en la que el Coaching ni siquiera tenía nombre.  Lo cierto es que al leer estos versos encuentro la historia de tantas y tantas personas que sienten esa especie de “lenta muerte” que experimentamos cuando no encontramos satisfacción en nuestra vida y pensamos que no hay otra alternativa más que vivirla así, sin sustancia, con la creencia de que sólo unos pocos afortunados logran lo que anhelan casi sin esfuerzo.

Aunque las palabras “nada” y “nadie” no suelen aclarar mucho, sí tienen aquí todo el significado porque es una verdad incuestionable que NADA ES GRATIS PARA NADIE. Miramos a los triunfadores, a los genios reconocidos como si hubieran llegado así sin más. Los observamos, admiramos y envidiamos aunque no hagamos el intento de pensar en el esfuerzo, el empeño, la perseverancia, el tesón, la constancia y la renuncia que ha significado para todos ellos conseguir su LOGRO.

Yo también he vivido durante años así aunque la razón nunca pudo con sus argumentos acallar mi alma. Se resistía a aceptar el zafio argumento que aquella le daba y busqué con vehemencia, a veces con acierto, aquello que pudiera reafirmar mi creencia de que la felicidad, la paz espiritual y la comunión con uno mismo existe. Así es como descubrí el COACHING…o fue al revés…ya no lo sé. Con cierto escepticismo me dejé tentar por esta disciplina, metodología o filosofía y que tan pronto probé me convirtió en leal servidora de su causa. La transformación es posible, el cumplir sueños es factible, el ser quien se quiere ser es una realidad y cualquier cosa está a nuestro alcance si se ama, si se cree, si se desea y se persigue.

El coaching se ha convertido para mí más que en una forma de vida en UNA VIDA CON FORMA.

Que el poema de Martha Medeiros os despierte del letargo y no demoréis más el VIVIR CON PLENITUD.

 

Muere lentamente
quien se transforma en esclavo del hábito,
repitiendo todos los días los mismos trayectos,
quien no cambia de marca,
no arriesga vestir un color nuevo y no le habla a quien no conoce.

Muere lentamente
quien hace de la televisión su gurú.

Muere lentamente
quien evita una pasión,
quien prefiere el negro sobre blanco
y los puntos sobre las “íes” a un remolino de emociones,
justamente las que rescatan el brillo de los ojos,
sonrisas de los bostezos,
corazones a los tropiezos y sentimientos.

Muere lentamente
quien no voltea la mesa cuando está infeliz en el trabajo,
quien no arriesga lo cierto por lo incierto para ir detrás de un sueño,
quien no se permite por lo menos una vez en la vida,
huir de los consejos sensatos.

Muere lentamente
quien no viaja,
quien no lee,
quien no oye música,
quien no encuentra gracia en si mismo.

Muere lentamente
quien destruye su amor propio,
quien no se deja ayudar.

Muere lentamente,
quien pasa los días quejándose de su mala suerte
o de la lluvia incesante.

Muere lentamente,
quien abandona un proyecto antes de iniciarlo,
no preguntando de un asunto que desconoce
o no respondiendo cuando le indagan sobre algo que sabe.

Evitemos la muerte en suaves cuotas,
recordando siempre que estar vivo exige un esfuerzo mucho mayor
que el simple hecho de respirar.

Solamente la ardiente paciencia hará que conquistemos
una espléndida felicidad.

Martha Medeiros
(Brasil, 1961)